
La silueta geográfica de Tailandia recuerda la imagen de un elefante con una larga trompa. Situado en el centro de la península suroriental de Asia, el país se extiende en el sur hasta la península de Malaca. La historia del estado tailandés comienza hace aproximadamente 800 años con la fundación del reinado de Sukhothai. En 1350 un monarca de Ayutthaya tomó el poder, y durante 400 años el reinado de Siam vivió una época de esplendor económico y cultural. Gracias a ello pudo rivalizar a los diferentes poderes coloniales entre sí. Tailandia es el único país del sureste de Asia que nunca se ha sometido a un poder colonial. La casa real que reina actualmente fue fundada en el año 1732 por Rama I.
El poder absoluto de los reyes siameses fue abolido en 1932. El "País de los libres" recibió su nombre actual y se convirtió en una monarquía constitucional. Durante los intranquilos tiempos de guerra durante y tras la Segunda Guerra Mundial, la casa real se convirtió en una importante garantía de la estabilidad política, y lo continúa siendo hoy en día. Además de la casa real como símbolo de la unidad nacional, el budismo completa la identidad de los Thai. Prácticamente toda la población se reconoce budista, una religión que acoge a 300.000 monjes.
Gracias a su capital, Bangkok, Tailandia es uno de los más importantes centros comerciales de la región. Durante diez años, los récords en las cuotas de crecimiento lo han convertido en un "tigre" de segunda generación. La crisis asiática, que comenzó con la devaluación del Bath tailandés, también parece estar ya superada. A pesar de la rápida industrialización y el desarrollo del turismo, la agricultura y la silvicultura no han perdido su importancia dentro de la economía. Antes se utilizaban gigantescos elefantes para extraer los árboles de teca de los bosques. Pero en 1989 se prohibió la exportación de madera dura con el fin de evitar la explotación abusiva.