
La cuenca del Indo es una de las cunas de la civilización humana. El área de las orillas del mayor río de Pakistán está habitada desde hace más de 50.000 años. Allí floreció hace 5.000 años una de las grandes culturas urbanas de la historia de la humanidad. A comienzos del siglo XX, se excavaron las ciudades de Harappa y Mohenjo-Daro, en las que presumiblemente vivieron entre 30.000 y 40.000 personas. Su escritura jeroglífica aún no ha sido descifrada.
El Pakistán actual es una joven nación, cuyo nacimiento está estrechamente relacionado con el Islam. Éste se extendió rápidamente por la región desde el siglo octavo y ha ido determinando cada vez más la vida cotidiana. Las mezquitas construidas entre los siglos XVI y XVIII son testimonios reveladores de la cultura musulmana.
Bajo la dominación británica, Pakistán fue administrado como una parte de la India británica. Desde los años 30 del último siglo, el movimiento de oposición musulmán intervino a favor de un estado islámico independiente. Así, la retirada de la administración colonial británica condujo en 1947 a la fundación de Pakistán, que se erige como la patria de los musulmanes del sur de Asia.
El afortunado desarrollo posterior de la nación pakistaní no sólo se enfrenta a problemas de política interna. Así, la difícil relación con el vecino indio ha originado varias guerras. Pakistán e India son potencias atómicas, y su conflicto tendría importancia global. Con la preservación de las ruinas de la mayor civilización primitiva y el mantenimiento de su tradición cultural islámica, han recaído sobre Pakistán tareas históricas, cuya resolución pacífica posee un gran valor para el desarrollo civilizador de la humanidad.