
"Dios creó al mundo y los holandeses a Holanda". El antiguo refrán se refiere a la lucha de siglos que mantienen los Países Bajos por ganarle tierra al mar. Una gran parte del Norte y Oeste del país está ubicada por debajo del nivel del mar y contínuamente debe ser mantenida en seco. El ingenioso sistema de desagüe existe ya desde la Edad Media.
Los numerosos molinos de viento servían antes para conducir el agua desde las piletas recolectoras hasta los canales. Actualmente son las bombas eléctricas las que realizan este trabajo. Por medio del desagüe, la superficie de los Países Bajos creció en un quinto del total. Un sistema de dunas de arena, terraplenes y diques protege al país de las inundaciones.
El Reinado de los Países Bajos se cuenta entre los países más densamente poblados del mundo. En el "territorio marginal" de Holanda, un centro de aglomeración anular entre Utrecht/Hilversum en el Nordeste y Dordrecht en el Sudoeste se encuentran los centros de industria y comercio: Amsterdam, la capital, Den Haag, la sede del gobierno y Roterdam, quizá el puerto más importante del mundo. El espacio verde en el centro del anillo se utiliza para la agricultura y a la vez, como zona de esparcimiento para los habitantes de la región.
La ciudad de Amsterdam no sólo es centro económico y financiero sino también el punto cultural aglutinante del país. El casco antiguo histórico se cuenta entre los cascos poblacionales mejor conservados de Europa. Aquí se encuentra el célebre Museo Rijk que posee una valiosa colección de pintura flamenca de los siglos XVI y XVII. Rembrandt, Jan Vermeer y Frans Hals se encuentran aquí representados con sus obras.
Como Estado del Benelux, los Países Bajos han sido fundadores de la Unión Europea. En Maastricht, pequeña ciudad flamenca fronteriza, en 1992 se cerró el Tratado sobre la Unión Europea donde se definieron los criterios para la introducción del Euro.