
La República Báltica de Lituania tiene una historia nacional caracterizada por los cambios. Desde el siglo XIV hasta el XVI, el Gran Ducado de Lituania se extendió hasta el Mar Negro. Al formar posteriormente parte de Polonia se orientó hacia la Europa Occidental católica romana. Como resultado de la división de Polonia, el imperio polaco-lituano desapareció del mapa político a fines del siglo XVIII. La mayor parte de Lituania pasó a dominio ruso caracterizándose el periodo posterior por revueltas contra la rusificación del país. En la Primera Guerra Mundial fue ocupada por tropas alemanas primero y rusas después. En 1921 fue proclamada república independiente, aunque sin fronteras claramente definidas, pasando después de la guerra a ser miembro de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. A causa del pacto Hitler-Stalin en 1940 volvió a ser dependiente.
Recién con la caída de la Unión Soviética recuperó su status de república independiente en 1990. Los lituanos representan, con un 80 por ciento, la mayoría de la población del país. La capital es Vilna, que significa "país del ámbar". Hasta 1940 Lituania fue un país principalmente agrícola. Durante la dominación soviética se desarrolló la industria manufacturera de metales así como la producción de madera, papel y textiles. A causa de la gran dependencia de la Unión Soviética en el pasado se hace difícil la introducción de un nuevo sistema económico. Un problema grave es el abastecimiento de energía: más del 80 por ciento de la energía producida en Lituania proviene de usinas atómicas de construcción similar a la del reactor de Chernobil.
Desde marzo de 1999 se encuentra Lituania en pie de negociaciones para ingresar a la Unión Europea. Ya en agosto de 1977 fue fundado un Consejo de Cooperación con Polonia.