
Irlanda, el Èire céltico, también es llamada "la isla verde". El 90 por ciento de su superficie está cubierta por pastos y praderas. La corriente del Golfo provee inviernos templados, veranos frescos y muchas lluvias.
Lo que actualmente para muchos hace la isla interesante fue también su maldición durante largo tiempo: como el suelo húmedo no es propicio para sembrar granos se plantaron papas como alimento básico. A mediados del siglo XIX un millón de irlandeses fueron víctimas de una terrible hambruna ya que se perdió casi toda la cosecha de papas por haberse podrido tanto las hojas como los tubérculos. Cientos de miles emigraron del país, sobre todo a los EE.UU.
Irlanda es de orígen céltico y fue cristianizada en el siglo quinto por el Santo Patrick quien debe haberles enseñado el secreto de la Trinidad con el ejemplo del "Shamrock", un trébol de tres hojas que aún hoy adorna la bandera irlandesa. El 17 de marzo se celebra el "St. Patrick day", día nacional del país.
Cuando Inglaterra a fines del siglo XVI se convirtió al protestantismo comenzaron los enfrentamientos religiosos con los irlandeses católicos que se mantienen hasta la actualidad. Aún hoy tienen relevancia en el conflicto de Irlanda del Norte. Durante el dominio inglés sobre la isla que duró más de 800 años el idioma celta paso cada vez más a segundo plano. Recién experimentó un reflorecimiento hacia mediados del siglo XIX a causa de las aspiraciones independentistas irlandesas.
En 1921 Irlanda -sin incluír el Norte-fue declarado Estado libre por el Tratado anglo-irlandés y en 1937 fue creada la República Independiente de Irlanda. El celta fue reintroducido como idioma oficial junto al inglés.
La literatura anglo-irlandesa produjo autores de fama internacional: Jonathan Swift, Oscar Wilde, George Bernard Shaw, Samuel Beckett para nombrar sólo los más conocidos. James Joyce pintó a sus compatriotas en su novela "Ulises" en un homenaje perdurable.