
A Finlandia se le conoce como "El país de los 1.000 lagos", pero cuántos en verdad son, eso nadie lo sabe bien. Aún si sólo se contarían las acumulaciones de agua con 200 metros de diámetro, resultan más de 50.000. Surgieron en la era glacial, cuando el hielo penetró riscos y hendiduras, que se llenaron de agua cuando éste se derritió. Cerca de la décima parte de Finlandia se encuentra formada por lagos y un 70 por ciento está cubierta por bosques.
Obviamente, la tala de árboles es una tradición en Finlandia. Hoy por hoy, las fábricas de papel, cartón y de muebles todavía son muy importantes para la industria. El diseño finlandés no sólo goza de prestigio mundial en muebles, sino también en textiles, vidrio y cerámica. Los astilleros del país tienen renombre en lo que la construcción de barcos especiales - desde el rompe hielo hasta el crucero de placer- se refiere.
Otro de los importantes productos finlandeses de exportación empezó a existir hace más de mil años: la sauna finlandesa. Es una institución nacional y ya ha comenzado su desfile triunfal alrededor del mundo.
Una particularidad del idioma finlandés, es que no se relaciona con los idiomas indogermánicos. Especialistas suponen que el finlandés tuvo su origen en la región entre Wolgaknie y el Ural. El segundo idioma nacional es el sueco, porque Finlandia perteneció por siglos al Reino Sueco y siempre volvió a ser el escenario de guerras entre Rusia y Suecia. El país es una república independiente desde 1918. Después de la Segunda Guerra Mundial, Finlandia ha mantenido una estricta política de neutralidad, convirtiéndose en un importante intermediario entre oriente y occidente. El nombre de su capital se ha vuelto un símbolo para la superación de la guerra fría, desde el "Acta Final de Helsinki".