
China es más que un país porque en el subcontinente habita una quinta parte de la Humanidad. La diversidad cultural y paisajística del territorio nacional más poblado y tercero más extenso de la Tierra es única.
La existencia de una civilización experimentada en la escritura está demostrada ya de 18 hasta 12 siglos antes de nuestra era cronológica. Numerosas son las innovaciones técnicas y culturales que hemos heredado del Imperio del Centro tales como el papel y la porcelana, originarios de China.
La Dinastía Qin formó con los diversos estados la primera unidad estatal, China, hace 2.200 años y le dio su nombre. Las fronteras de entonces, que se corresponden ampliamente con las actuales, fueron fortificadas contra las invasiones por la Gran Muralla en el norte y en la historia del país, frecuentemente mutante, encontramos períodos de desintegración interna, dominaciones extranjeras y repulsas a toda influencia externa.
Tras sufrir derrotas militares y una fase de perturbaciones internas se llegó en 1912 a la constitución de la República de China. Durante los años 30 grandes zonas territoriales fueron conquistadas por Japón pero los comunistas y republicanos, enfrentados entre sí, formaron un frente común anti japonés y China se unió al bando de los Aliados en la II Guerra Mundial.
De 1946 hasta 1949 hubo una guerra civil y el Partido Comunista chino como triunfador de la misma llevó a cabo una transformación radical del país. La erradicación del hambre y la creación de la atención sanitaria pertenecen a los logros importantes de esta época. Epidemias como el cólera, tifus y la peste han sido casi totalmente erradicadas y la esperanza de vida ha subido de los 60 a los 70 años en los últimos 20 años.
La liberalización paulatina de la economía desde los años 70 ha proporcionado a China unos de los mayores coeficientes de crecimiento del mundo. Como tarea de futuro se considera la construcción de infraestructuras en el país. Políticamente China está decidida a continuar su propio camino para mantener así la unidad nacional y ocupar una lugar preponderante dentro de la sociedad internacional.