
El sultán de Brunei Darussalam es el sucesor de una dinastía de muchos siglos. Hace pocos siglos, Brunei fue uno de los mayores sultanantos que abarcaba el norte de Borneos y el sur de Filipinas. Las guerras, un pirateismo extendido y el colonialismo europeo condujeron a la decadencia del reino. En el siglo XIX, Brunei cayó bajo dominio británico y se despidió de la independencia en 1984.
Hoy en día, el sultán es el cabecilla y el jefe del gobierno del país con forma de "b" y que linda con Malasia. Gracias a sus yacimientos de petróleo y de gas natural, los habitantes no necesitan pagar casi impuestos. La enseñanza y la sanidad son ideales allí. El hospital de la capital es considerado como uno de los más modernos de Asia.
Brunei Darussalam es uno de los mayores transportadores de petróleo y, por eso, un productor de petróleo importante. Aún así, se intenta disminuir la independencia económica de estos yacimientos de materias primas no renovables. Así, se fomenta la industria pesquera, el cultivo de arroz, de fruta y otras actividades agrícolas. La playas coralinas, los parques nacionales y las magníficas mezquitas hacen al país atractivo para los turistas.
El objetivo es transformar a Brumei en una sociedad industrial que no dependa sólo de uno u otro sector económico. Como tarea principal para esto se ve la formación y la calificación de una nueva generación de empleados: Brunei no es sólo un viejo país, sino también un país muy joven: casi la mitad de la población no cuenta con veinte años.