
Los canguros y los koalas son, quizás, los australianos más conocidos. Deben su supervivencia a la historia del desarrollo geológico del país. Hace aproximadamente 35 millones de años, Australia se separó del continente original, llamado Gondwana. Los Wombats, demonios de Tasmania, Possums, Wallabies y otros muchos marsupiales pudieron desarrollarse sin la competencia de los mamíferos.
Hace aproximadamente 40.000 años, los aborígenes llegaron al continente; seguramente lo hicieron en botes procedentes de Asia. Se trataba de recolectores y cazadores, que sólo conocían algunas herramientas sencillas, una de las cuales era el boomerang, que se utilizaba para cazar. Pero desarrollaron una organización social compleja y un profundo conocimiento de la Naturaleza. A través de las pintadas de las cavernas y, sobre todo, gracias a la transmisión oral, se fueron transmitiendo sus conocimientos y su historia, el "tiempo increíble". Su modo de vida se mantuvo hasta que este continente sureño fue descubierto por los británicos.
En el año 1770 James Cook llegó a Botany Bay, que hoy en día pertenece a Sidney. El gobierno británico decidió utilizar el nuevo contingente como colonia de presidiarios. En 1788 llegó el primer barco con aproximadamente mil colonos, tres cuartas partes de los cuales eran presidiarios. 80 años después se interrumpieron las deportaciones y en 1901 Australia se independizó.
Con ayuda de los trabajos de los presidiarios pudo urbanizarse el país. Se implantó la cría de ovejas y vacas y en la costa Oeste se formaron plantaciones de azúcar. Aproximadamente en 1850 se encontró oro, más tarde también diamantes, ópalos, uranio y otros metales pesados de gran valor.
Australia ha sido y sigue siendo un país de inmigración. A pesar de su vinculación a Gran Bretaña, se abre cada vez más a sus vecinos asiáticos. Los aborígenes son hoy en día ciudadanos australianos y fomentan el respeto de sus derechos y su tradición. Fueron ellos, los primeros en recibir la llama olímpica junto al Uluru (Ayers Rock).